pero déjame amarte,
porque entiendo tan poco
una mañana de sol y sin tu sombra.
Que corro a guarecerme de tu ausencia
buscando espárragos trigueros,
cazando mariposas blancas.
Para evitar así de alguna forma,
que el alma se me caiga a los pies
por estar sola.
Así que por favor, déjame amarte,
que a ti poco te importa,
porque tu sabes que yo sé
que a ti mi amor te sobra.
Doñana 1.988. Cristina Beato Guerra.
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