lunes, 30 de abril de 2007

Que peligro ...

Anoche dormí mal porque fumé
el último cigarro sin aliño,
porque anduve buscando tu cariño
como busca un niño un pecho pa' comer.

Anoche dormí mal por la ansiedad
el humo y tu cuerpo la calmaban,
ninguno de los dos es hoy verdad
el humo es humo y tu tan alejada.

Me gustas más que una comisaría cerrada,
que nos den más madrugadas en un pueblo junto al mar,
me gustas, demasiado para acabarte de un solo bocado,
que peligro hay a tu lado que peligro si te vas.

Anoche dormí bien porque fumé
el último cigarro con aliño, que bueno,
porque pude tener de tu cariño, que rico,
porque anduve sobrado de querer.

Anoche dormí bien porque sudé
jugando con mi frente entre tu ombligo, imagínate,
si no me dices ven me voy contigo
si me persigues yo echaré a correr.

Anoche dormí bien porque mimé
tu cuerpo hasta quedarme sin sentido,
vencido al humo, al sueño a tu placer
me dijo anda quédate conmigo.

Me gustas más que una comisaría cerrada,
que nos den más madrugadas en un pueblo junto al mar,
me gustas, demasiado para acabarte de un solo bocado,
que peligro hay a tu lado que peligro si te vas.

Canción del album SomoS de La Banda Manzana escrita por Walter Gonzales.

El futuro del mundo ...

domingo, 29 de abril de 2007

Insólito ...

Salgo al campo casi todos los días. Mi trabajo me lo permite y me lo exige. Algunas veces voy acompañado y en compañía, otras veces acompañado pero solo y rara vez en completa soledad, aunque es algo que antes hacía muy a menudo y que echo de menos. En cualquier caso, siempre regreso con la sensación de haber presenciado algo único. No importa el tiempo que pasemos a su lado, la naturaleza siempre nos está sorprendiendo con algo insólito. Y lo mejor de todo es, que cuanto más la conocemos o creemos conocerla, más insólitos se nos muestran los nuevos secretos que somos capaces de descubrir en ella.

sábado, 28 de abril de 2007

En cuarta posición ...

Una nueva remontada de Arenas de Doñana ante su público, ha puesto al equipo en la cuarta posición de la tabla: la mejor jamás alcanzada por el club. Muy lejos quedan ya los insultos al entrenador y las peticiones de dimisión para el presidente y hoy el estadio tuvo un lleno absoluto. Si es que cuando los resultados acompañan desaparecen los problemas.

De nuevo se empezó perdiendo, llegando a estar con un 1-3 en contra, pero la fantástica condición física de los jugadores y el calor del público dieron alas al equipo. Con el resultado de 5-4 se consigue superar a todos los rivales directos en la primera vuelta de la temporada, algo realmente asombroso debido al gran nivel existente.

Para el próximo partido se espera la vuelta del sancionado Jorge Salinas, pieza fundamental en el mediocampo y de Anthoni Mioch el veterano defensa central. Al menos los médicos han comentado que es posible que pueda jugar el partido, aunque con algunas reservas. De todas formas, el entrenador tendrá que decidir si quiere intentar la victoria pidiendo a sus chavales que no se relajen, o por el contrario, subir el espíritu de su equipo dando un respiro a los jugadores y así tener más opciones en la segunda vuelta.

Callar y reír ...

El viejo: ¿Quieres intentar lo imposible e instruir plenamente a los hombres? ¿Cuál es tu garantía?

Pirrón: Es ésta: quiero poner a los hombres en guardia contra mí; quiero confesar públicamente ante todos mis arrebatos, mis contradicciones y mis necesidades. No me escuchéis, les diré, hasta que me haya igualado al más vil de vosotros e incluso puesto por debajo de éste; pertrechaos todo lo que podais contra la verdad, ante el asco que os inspira su defensor. Seré vuestro seductor y vuestro impostor, si me llegáis a tener el menor destello de consideración y de respeto.

El viejo: Prometes demasiado, no creo que puedas soportar ese peso.

Pirrón: Pues entonces les diré también a los hombres que soy demasiado débil y que no puedo cumplir lo que prometo. Cuanto mayor sea mi indignidad, más desconfiarán de la verdad cuando salga de mi boca.

El viejo: ¿Entonces predicas la desconfianza de la verdad?

Pirrón: Una desconfianza tal como no la ha habido nunca en el mundo: la desconfianza de todo y de todos. Esta es la única vía que lleva a la verdad. El ojo derecho no ha de fiarse nunca del izquierdo, y será preciso que, durante cierto tiempo, la luz sea oscuridad: éste es el camino que hay que seguir. Pero no penseis que os va a llevar junto a árboles frutales ni hermosos sauces. En este camino hallaréis granos pequeños y duros, son las verdades: durante décadas tendréis que comer mentiras a puñados para no moriros de hambre, aunque sepáis que son mentiras. Pero esos granitos serán sembrados y quedarán ocultos bajo la tierra, y puede que algún día llegue el momento de la cosecha, aunque nadie, de no ser un fanático, tiene derecho a prometerla.

El viejo: ¡Amigo mío! Tus palabras son también las de un fanático.

Pirrón: ¡LLevas razón! Quiero desconfiar de todas las palabras.

El viejo: Entonces tendrás que callarte.

Pirrón: Les diré a los hombres que debo callarme y que desconfíen de mi silencio.

El viejo: Entonces, ¿renuncias a tu empresa?

Pirrón: Al contrario, acabas de indicarme la puerta por donde debo entrar.

El viejo: No sé si nos estamos entendiendo.

Pirrón: Probablemente, no.

El viejo: ¡Con tal de que te entiendas a tí mismo!

Pirrón: Puede que no sea así. (Se hecha a reír).

El viejo: ¡Ay amigo mío! Callar y reír... ¿es esa toda tu filosofía?

Pirrón: No sería la peor.

El caminante y su sombra. Friedrich Nietzsche.

viernes, 27 de abril de 2007

jueves, 26 de abril de 2007

Soñándote ...

Me pueden robar el tiempo y usarme hasta dejarme fatigado, pero por mucho que lo intenten, no conseguirán nunca que deje de soñarte.

domingo, 22 de abril de 2007

sábado, 21 de abril de 2007

Soy nada pero existo ...


Padre e hijo ...

No temas, estoy aquí a tu lado...
Ya estaré aquí a tu lado siempre, no temas.
Tengo tantas historias por contarte.
Tantas experiencias, hay tiempo suficiente.


Disfrutaré a tu lado de cada amanecer.
Disfrutaremos cada atardecer,
y por la noche no temas,
estoy aquí a tu lado.

Eres joven,
pero pronto comprenderás tantas cosas,
soy tan afortunado de tenerte a mi lado.

Manuel Beato del Rosal. Marzo 2.007

viernes, 20 de abril de 2007

Tengo hambre ...

Con el objetivo de divertir a un grupo de personas sugerimos esta actividad, que además, nos acercará a las costumbres alimenticias de los linces ibéricos de Doñana.

El número idóneo de participantes para realizar esta actividad oscila entre 20 y 50, no siendo conveniente llevarla a cabo si no somos, al menos, un grupo de 10 personas. No necesitaremos ningún material especial para poder desempeñarla, sin embargo, algo que sí hemos de tener en cuenta, es que debemos elegir un espacio abierto y sin obstáculos, donde sea posible correr sin peligro a sufrir tropiezos o caídas. Una pradera, un cortafuegos o la playa pueden ser algunos de los lugares más indicados.

El monitor pedirá que se formen dos conjuntos de igual número de personas. Después de delimitar los márgenes del terreno de juego, cada grupo se situará enfrente del otro a una distancia de, aproximadamente, 15 o 20 metros y el monitor, colocado en medio de ambos, comenzará a introducir a los participantes en la actividad.

Los que estén situados a su derecha harán de conejos y los de su izquierda serán las perdices. Estas son las dos presas favoritas de los linces de Doñana (papel que representará el monitor). Cuando éste grite: ¡Tengo hambre!, cada grupo saldrá corriendo con el objetivo de llegar hasta el extremo contrario del campo, sin ser atrapados por el lince. Los conejos y las perdices que sean atrapados se transforman en linces y, a partir de este momento, ayudarán al monitor a cazar, repitiendo con él la frase: ¡Tenemos hambre!. Seguiremos hasta que todos las perdices y conejos se hayan convertido en linces.

Como los grupos corren en sentido contrario los unos a los otros, es más que probable que se produzcan pequeños encontronazos entre ellos. Este detalle merece especial atención por parte del educador que deberá recordar a todos los participantes que extremen las precauciones para no hacerse daño en las posibles colisiones.

Cuando el juego termine, todos se sentirán algo cansados. Aprovechando este cansancio, nos sentaremos en un amplio círculo. El monitor comenzará una charla comentándoles, que cuando había pocos predadores y gran cantidad de presas era fácil para cada lince conseguir su sustento, pero cuando sucedía lo contrario, había muchos linces que se quedaban sin comida. De ahí la necesidad de preocuparnos no sólo por la conservación de los linces, sino también de aquellos animales que les sirven de alimento.

The message ...

jueves, 19 de abril de 2007

Sobre el amor ...

La distancia más corta entre dos corazones rara vez es la linea recta.

Favorecerse uno mismo frente al prójimo es fácil; amarse a uno mismo más que al prójimo puede ser mucho más difícil.

Tanto la autosatisfacción como el desprecio por uno mismo pueden ocasionar una gran urgencia por amar a otros, para huir del enigma que representamos para nosotros mismos.

Constituye un gran misterio que otra persona pueda encontrar en nosotros una seguridad de por vida, que somos incapaces de detectar en nosotros mismos ni por un momento.

En el amor, algunos atacan como si se rindieran, otros se rinden como si atacaran.

El desconfiado se resiste al amor durante años; luego, exhausto por la soledad, repentínamente confía con una arbitraria despreocupación.

La soledad se sobrelleva mejor compartiéndola con una persona amada.

El filósofo de bolsillo. Simon May.

Clítoris ...

miércoles, 18 de abril de 2007

Mi amor te sobra ...

Yo sé que a ti mi amor te sobra,
pero déjame amarte,
porque entiendo tan poco
una mañana de sol y sin tu sombra.

Que corro a guarecerme de tu ausencia
buscando espárragos trigueros,
cazando mariposas blancas.

Para evitar así de alguna forma,
que el alma se me caiga a los pies
por estar sola.

Así que por favor, déjame amarte,
que a ti poco te importa,
porque tu sabes que yo sé
que a ti mi amor te sobra.

Doñana 1.988. Cristina Beato Guerra.

Regaré con lágrimas ...

martes, 17 de abril de 2007

El lazarillo ...

Normalmente el ser humano obtiene la mayoría de la información del medio que le rodea a través del sentido de la vista. En Educación Ambiental se trabaja muchas veces privando al individuo de este sentido para que, no sólo estimule su imaginación, sino que perciba lo poco desarrollados que tenemos otros sentidos como el oído y el olfato, si lo comparamos con otros animales.

El educador colocará en esta actividad a los participantes en fila, de tal forma que cada uno de ellos ponga sus manos en los hombros del que tiene delante. El primero de todos, le dará una mano al monitor, que por otra parte será el único del grupo que pueda utilizar el sentido de la vista. Para evitar que el resto puedan ver, necesitaremos tantas vendas como participantes. Partiendo de esta posición, el guía iniciará la marcha procurando tranquilizar a los demás para que se transite en absoluto silencio. Este cometido no resulta nada sencillo, pero con un poco de paciencia y buena capacidad de convicción, se puede conseguir. Recomendamos exponer esta condición antes de que se vende los ojos el grupo, haciendo entender a los participantes, que la actividad no será la misma si no siguen al pie de la letra las instrucciones. Conviene no caminar muy deprisa en esta primera fase del recorrido.

De esta forma, vamos recorriendo un camino más o menos tortuoso prestando mucha atención a todo aquello que vayamos percibiendo, como olores, textura del suelo bajo nuestros pies, diferencias de temperatura, brisa del aire, etc. Se pide al grupo que toque diferentes plantas o zonas del suelo, para que sientan distintas texturas y temperaturas. Es interesante terminar el recorrido ante un paisaje completamente diferente al del punto de partida. Una vez allí, trataremos de relajarnos al máximo mientras imaginamos como será el paisaje que tenemos delante. Cuando los participantes se quiten la venda contrastarán la visión imaginaria con la real y surgirá el debate sobre lo realizado.

Una alternativa es aprovechar la magia que ejerce la noche para realizar esta actividad. Lo que es seguro, es que al final del Lazarillo, habremos tomado conciencia de que para apreciar a fondo las maravillas de la naturaleza, debemos utilizar los cinco sentidos.

John Lennon ...

lunes, 16 de abril de 2007

Hay esperanza ...

Desolado. Así estaba el estadio de Arenas de Doñana el sábado durante el partido de liga. La gran mayoría de los aficionados decidieron quedarse en sus casas. Se equivocaron. Solo unos pocos, los que pese a la crisis del club apostaron por el "todo es posible", disfrutaron de un gran encuentro de su equipo, que se impuso a uno de sus rivales directos por 6-0. Esta victoria ha elevado a Arenas de Doñana al quinto puesto en la tabla de clasificación de la liga.

"Esta victoria es un pequeño respiro para todos dentro del club. Si se consigue vencer a domicilio a nuestros rivales del próximo sábado, la permanencia puede estar bastante más cerca." Ha declarado el técnico al finalizar el partido. Al respecto de sus diferencias con el presidente, no ha querido hacer declaración alguna.

"Pues como ha comentado el entrenador, el proximo partido puede ser clave para las aspiraciones del equipo. Es un encuentro muy complicado y que quizás necesite de un esfuerzo extra para conseguir la victoria y existe un alto riesgo de perder pese a todo, ya que jugando fuera de casa las cosas se complican." Comentaba Jorge Salinas, autor de un magnífico hattrick en el encuentro.

Haiku ...

Verde,
verde desbordante.
Verde que crece.
Verde que hace soñar.
Naturaleza.

Cazadores de huevos ...

domingo, 15 de abril de 2007

Anciana y triste ...

La arrugada corteza de los árboles revela que la Naturaleza es una anciana triste. ¿Ha visto alguién reírse a un árbol?

Greguerías. Ramón Gómez de la Serna.

Set it free ...

sábado, 14 de abril de 2007

Recolección y reintegro ...

Cuando paseamos por la naturaleza, lo hacemos sin fijarnos en los pequeños detalles y esto hace que tan sólo nos asombremos al encontrarnos con un árbol de gran tamaño, una roca con forma extraña, etc. Pero, con sólo echar un vistazo a fondo en cualquier zona de la Comarca de Doñana, podemos conseguir una muy variada información sobre la misma. Éste es uno de los objetivos de esta actividad, con la que también pretendemos desarrollar la imaginación de los participantes.

Cualquier espacio natural es bueno para realizarla. Formaremos grupos de 3 participantes, aunque si no somos muchos, puede hacerse individualmente. Cada grupo dispondrá de papel y lápiz, ya que será necesario apuntar cierta información. Se comenta que han de traer ciertos objetos que existen por los alrededores, enfatizando lo importante de no arrancar plantas o molestar a los animales. Hay que recalcar esto, porque como su nombre indica, en esta actividad hay que recolectar ciertos objetos, que luego tendremos que reintegrar y sería imposible, por ejemplo, devolver la vida a una planta que ha sido cortada.

La lista de objetos es la siguiente:
- Tres tonos distintos de cualquier color.
- Un olor agradable y otro desagradable.
- Tres texturas naturales.
- Algo biodegradable y algo no biodegradable.
- La evidencia de un animal.
- Algo más joven y algo más viejo.
- Un sonido natural.
- Y algo extraño, que no se sepa que es.

Para recogerlos se dará un tiempo de unos 15 minutos y se recordará que no se alejen demasiado, ya que, serán avisados con un silbido cuando concluya el tiempo y han de estar cerca para poder escucharlo. Posteriormente, se sientan en círculo. En el orden de la lista y por turnos, cada grupo irá enseñando a los demás lo que ha recolectado. El moderador podrá sacar varios temas de conversación sobre los elementos encontrados y hablar, de los colores de la naturaleza y sus funciones, de lo que a unos les parece desagradable y a otros les gusta, de la basura y la contaminación, de lo apacible y relajante que es escuchar cantar a las aves y cuales son las más comunes en la zona, etc.

Para terminar, reintegrarán los objetos al lugar donde los encontraron. No será necesario que se dejen exactamente en el mismo sitio, pero si que cada grupo adquiera la responsabilidad de esparcir sus objetos por la zona y no se limite a tirarlos lejos. Las basuras recogidas serán guardadas y arrojadas en la papelera más cercana.Seguro que después de la actividad nos fijaremos más en los pequeños detalles que, en cualquier rincón de Doñana, la naturaleza nos ofrece para ser descubiertos.

Globos ...

Siente la belleza ...

viernes, 13 de abril de 2007

One song two versions ...

Guitar Instrumental version:


Vocal Band version:

Tranquilidad ...

Día soleado y sin viento. Primavera. Un largo paseo en solitario por la naturaleza. Un buen rato retozando en la hierba con mi droga favorita. Sentir el calor del sol y el frescor de la hierba al mismo tiempo. Escuchar el canto de los pájaros y el murmullo del agua en un arroyo cercano. Relajación.

Menos mal que existen ...

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder,
ni siquiera la muerte.

Menos mal que existen
los que no miden que palabra echar,
ni siquiera la última.

Se arriman
a la noche y al día
y sudan
si hay calor y si hay frío se mudan.

No esperan
echar sombra o raices,
pues viven
disparando contra cicatrices.

Escuchan,
se proyectan y lloran,
debajo
de sus huellas con tanto trabajo.

Se mueren
sin decir de que muerte,
sabiendo
que en la gloria también se esta muerto.

Menos mal que existen,
menos mal que existen,
menos mal que existen,
para hacernos.

Menos mal que existen,
los que no tienen nada que perder
ni siquiera la historia.

Menos mal que existen
los que no dejan de buscarse a sí
ni siquiera en la muerte.

Existen. Daniel viglietti.

jueves, 12 de abril de 2007

En todo jardín ...

En todo jardín hay una época de crecimiento. Existen la primavera y el verano, pero también el otoño y el invierno, a los que suceden nuevamente la primavera y el verano. Mientras no se hayan seccionado las raices todo está bien y seguirá estando bien.

Desde el jardín. Jerzy Kosinski.

El agua no flota lejos ...

Contamíname ...

miércoles, 11 de abril de 2007

Aficionados sanguinarios ...

Después de la contundente derrota sufrida hoy en el partido de Copa por 0-7, algunos aficionados mostraban su enfado y esperaban en las inmediaciones del club a su entrenador para increparle. El técnico ha tenido que ser protegido por las fuerzas de seguridad y nada más aparecer a caido una lluvia de objetos de todo tipo. Según fuentes policiales uno de los objetos recogidos ha sido un cuchillo de unos 20 cm de largo.

Ya durante el encuentro se sacaron pañuelos pidiendo su cese y sufrió insultos de todo tipo. Incluso los aficionados más jovenes mostraban su enfado al ténico con gestos airados. El entrenador no pudo salir en todo el encuentro del banquillo, ya que en cuanto lo hacía el público lanzaba objetos al terreno de juego.

En la rueda de prensa posterior, el mister a declarado: "Son unos sanguinarios. Si por ellos fuera me colgaban en la plaza del pueblo para apalearme y matarme. Se creen que son los únicos que pierden algo con la derrota del equipo. Ahora tengo miedo por mí y por mi familia".

Difícil papeleta la que tiene encima de la mesa el presidente. Con un entrenador irascible y que no trae buenos resultados. Recordemos que en dos partidos de liga se han cosechado dos derrotas y no se ha marcado ni un solo gol. Si a esto le unimos una afición muy visceral y enfadada, las cosas están muy complicadas. Ademas, puede que el estadio sea clausurado por varios partidos debido a los incidentes del partido de hoy. El tiempo dirá.

Ver y ser visto ...

Todos conocemos muy bien las diferentes sensaciones que nos produce observar fauna salvaje en libertad, pero pocos nos hemos parado a pensar en lo que siente el ser vivo que miramos. Después de contemplar el vuelo de una rapaz que pase por encima de nosotros es un buen momento para presentar esta actividad de sensibilización con la que se pretende que los participantes desarrollen una profunda conciencia, apreciación y entendimiento sobre el animal con el que nos hemos encontrado y su forma de vida.

El moderador pide al grupo que respondan por escrito a una serie de preguntas, que a continuación el va a plantear, acerca del emocionante encuentro con ese ser vivo. Las preguntas serán las siguientes:

- ¿Qué habéis sentido ambos?
- ¿Qué te ha preguntado? ¿Qué le has respondido?
- ¿Qué estaba haciendo?
- ¿Cambia en algo el paisaje con su presencia? ¿Y con la tuya?
- ¿Hay molestia o satisfacción al ser observado el uno por el otro?
- ¿Crees que hay semejanzas entre su vida y la tuya? ¿Y diferencias?
- Cierra los ojos durante unos segundos y concéntrate en sentir como ese ser vivo, ¿qué has sentido?

Después de dar tiempo suficiente para contestar a todas las preguntas, los participantes leen en voz alta sus respuestas para cada una de ellas. La función del moderador será la de dinamizar el debate, dando a conocer los aspectos más importantes del animal elegido para realizar esta actividad, informando acerca de su forma de vida, del lugar donde habita, de su relación con el hombre, etc.

Podemos plantear esta actividad después de observar cualquier tipo de ser vivo, pero la recomendamos a la hora de dar a conocer animales que tradicionalmente tienen mala fama, como pueden ser los insectos, reptiles y anfibios. Es seguro, que si además de describir al grupo la especie que hemos observado, realizamos esta curiosa actividad, aumentará la sensibilidad de los participantes hacia dicha especie.

Quiero ser caduco ...

Una hoja marchita, barrida por el viento a través de la ventana, una hoja pequeña de un árbol cuyo nombre no se me ocurre, yace al borde de mi bañera. La observo, leo la escritura de sus nervios y venas, respiro la notable advertencia de la caducidad, ante la cual temblamos y sin la cual, no obstante, nada sería hermoso. ¡Maravilloso el modo en que la belleza y la muerte, el placer y la caducidad se desafían y condicionan mutuamente! Veo claramente en mi torno y en mi interior, como si fuera algo material, la frontera entre la naturaleza y el espíritu. Del mismo modo que las flores son caducas y hermosas, y el oro imperecedero y aburrido, también son todos los movimientos de la vida natural caducos y hermosos, e imperecedero y aburrido el espíritu. En este momento lo rechazo, no lo veo en absoluto como vida eterna, sino como muerte eterna, como algo inmóvil, esteril, informe, que solo puede adquirir forma y vida mediante el abandono de su inmortalidad. El oro debe convertirse en flor, el espíritu en cuerpo y alma para poder vivir. No, en esta tibia hora de la mañana, entre un reloj de arena y una hoja marchita, no quiero saber nada del espíritu que en otros momentos soy capaz de venerar; quiero ser caduco, quiero ser niño y flor.

En el balneario. Hermann Hesse.

martes, 10 de abril de 2007

Cuestión de respeto ...

Percepción del paisaje ...

Podríamos definir al paisaje, como lo sensorialmente perceptible de un sistema geográfico o ecológico, algo así como la parte comunicativa de la naturaleza a la que el hombre ha estado expuesto durante muchos miles de años. Hablar de paisaje no es tarea fácil, sobre todo si se improvisa. A través de esta actividad, utilizaremos el paisaje como recurso didáctico con el objetivo de dar a conocer las peculiaridades de cualquiera de los que podemos encontrar en Doñana.

Necesitaremos un cuaderno de campo y un lápiz para cada uno de los participantes. Una vez en el sitio elegido y sentados en círculo, mirando hacia el exterior del mismo, el educador pedirá al grupo que divida en cuatro partes iguales una de las hojas del cuaderno. En la primera de ellas tendrán que dibujar con el lápiz las lineas predominantes del paisaje que tienen enfrente, pero tan sólo las más importantes, las que más destaquen del mismo. En la siguiente, utilizando para ello únicamente los materiales que puedan encontrar desde su posición, como hojas secas, excrementos de animales, pequeños trozos de hierba, tierra, etc., se pide que dibujen los colores principales del paisaje, sin trazar linea alguna. En el tercer cuadrante, tendremos que realizar las mismas operaciones que en los dos anteriores, es decir, dibujar tanto las lineas como los colores, para obtener, el dibujo completo de nuestro paisaje. Finalmente, pediremos al grupo que describa, mediante tres o cuatro frases cortas, que han sentido al observar ese paisaje. Esto han de escribirlo en el cuarto y último cuadrante de la hoja.

Mientras se comparan unos dibujos con otros, el moderador puede aprovechar para señalar las características geológicas y ecológicas del paisaje. Otro aspecto curioso es comparar las distintas sensaciones provocadas en los participantes, ya que posiblemente algunas sean bastante curiosas.

Recomendamos realizar esta actividad en varios paisajes diferentes de Doñana y posteriormente, hacer una actividad de globalización con todos los dibujos realizados y las sensaciones descritas por los participantes.

Delivery ...

lunes, 9 de abril de 2007

Simply this way ...

Todo un ejemplo ...

Hace muchos años hice un viaje a pie por las montañas, casi desconocidas por los viajeros, de esa región de los Alpes que penetra en la Provenza. Comenzó en los páramos estériles, de unos 1200 a 1300 metros de altitud, landas desnudas y monótonas. Allí sólo crece lavanda silvestre. La ruta atravesaba la región en toda su extensión y, tras tres días de marcha, me encontré en un yermo indescriptiblemente desolado. Acampé cerca de lo que quedaba de un pueblo abandonado. El día anterior se me acabó el agua y necesitaba encontrar más. Las casas aglomeradas, que aunque en ruinas me recordaban a un viejo nido de avispas, me hacían pensar que una vez debió haber una fuente o quizás un pozo. Había una fuente, pero seca. Las casas sin techo, roídas por el viento y la lluvia, la pequeña capilla con el campanario derrumbado, estaban dispuestas como las casas y las capillas en los pueblos vivos, pero toda vida había desaparecido. Era un día de junio soleado y despejado, pero, en estas tierras sin refugio y alzadas hacia el cielo, el viento soplaba con una brutalidad insoportable. Sus rugidos en las ruinas eran los de una fiera molestada mientras come. Tuve que levantar campamento.

A las cinco horas no había encontrado agua ni nada que me diera la esperanza de encontrarla. Por todos lados la misma sequedad, las mismas hierbas leñosas. A lo lejos creí ver una pequeña silueta negra erguida. La tomé por el tronco de un árbol solitario. Por si acaso, me dirigí hacia ella. Era un pastor. Unas treinta ovejas descansaban en la tierra seca. Me hizo beber de su cantimplora y, un poco más tarde, me condujo a su aprisco, en una ondulación de la planicie. Extraía su agua, excelente, de un pozo natural muy profundo, en el que había instalado un torno de mano rudimentario. Este hombre hablaba poco. Es típico de los solitarios, pero él parecía seguro de sí, y confiado en esta seguridad. Era insólito en este país despojado de todo. No vivía en una cabaña sino en una verdadera casa de piedra, cuyos muros mostraban claramente cómo su trabajo había detenido la ruina que fue una vez. El techo era sólido e impermeable. El viento sobre las tejas sonaba como el mar en la costa. El lugar estaba en orden, la vajilla lavada, el suelo barrido, su fusil engrasado; la sopa hervía en el fuego. Noté que estaba bien rasurado, que sus botones estaban bien cosidos, que su ropa estaba remendada con esa minuciosidad que hace invisibles los remiendos. Compartió conmigo su sopa. Cuando le ofrecí mi petaca me dijo que no fumaba. El perro, silencioso como su amo, era amable sin ser servil. Desde el principio quedó claro que yo pasaría la noche allí; el pueblo más próximo estaba a dos días de camino.

Los pueblos de esta región eran pocos y distantes, y yo sabía bien cómo eran. Había cuatro o cinco dispersos sobre las faldas de esas colinas, cada uno en un extremo de una carretera, entre sotos de robles blancos. Vivían leñadores que fabricaban carbón vegetal. La vida era pobre. Las familias, apiñadas en un clima muy duro en verano y en invierno, se encontraban una lucha por sobrevivir amarga por culpa del aislamiento. No existía alivio. El deseo contínuo de escapar se convertía en una ambición enloquecedora. Interminablemente, los hombres transportaban carbón en carros a la ciudad y luego retornaban. Los caracteres más estables se quebraban bajo esta perpetua presión. Las mujeres hervían a fuego lento sus rencores. Había rivalidad para todo, tanto para la venta de carbón como para el banco de la iglesia, para las virtudes que se combatían ente ellas, para la mezcolanza de vicios y virtudes, sin descanso. Y sobre todo estaba el viento, que incesantemente irritaba los nervios. Había epidemias de suicidios y muchos casos de locura, que casi siempre terminaban en asesinato.

El pastor que no fumaba fue por un pequeño saco y vació en la mesa una pila de bellotas. Se puso a examinarlas de una en una con atención, separando las buenas de las malas. Yo fumaba mi pipa. Me ofrecí a ayudarle pero me dijo que era trabajo suyo. Viendo el cuidado que ponía, no insistí. Esa fue toda nuestra conversación. Cuando hubo apartado una pila de bellotas gruesas, contó grupos de diez. Al hacerlo, eliminó las más pequeñas y las agrietadas, pues ahora las examinaba muy, muy de cerca. Cuando tuvo delante de sí cien bellotas perfectas, se detuvo y nos fuimos a acostar. La compañía de este hombre infundía una paz profunda. A la mañana siguiente le pedí permiso para descansar allí todo el día. Lo encontró muy natural, o, para ser más exacto, me dio la impresión de que nada podría trastornarle. El descanso no era absolutamente necesario, pero yo estaba intrigado y quería saber más. Hizo salir a su majada y la llevó a pastar. Antes de partir cogió el pequeño saco que tenía las bellotas tan cuidadosamente elegidas y contadas, y lo puso a remojo en un cubo de agua. Advertí que como bastón portaba una barra de hierro del grueso de un pulgar y tan alta como mi hombro. Haciendo que paseaba le seguí de lejos, por un camino paralelo al suyo. Sus animales pastaban en el fondo de un valle. Los dejó al cuidado del perro y comenzó a subir hacia mí. Temí que viniera a reprocharme mi indiscreción, pero no, ese era su camino y me invitó a acompañarle si yo no tenía nada mejor que hacer.

Ascendió un poco más, a lo alto de la colina. Una vez llegados al lugar que deseaba alcanzar, clavó su barra de hierro en la tierra. Hizo un agujero, puso una bellota, y luego lo rellenó. Plantaba robles. Le pregunté si la tierra le pertenecía. Me respondió que no. ¿Sabía quiénes eran sus dueños? No lo sabía. Suponía que era tierra comunal, de la parroquia, o que podía ser propiedad de personas que no se preocupaban por ella. No era asunto suyo. Así, con cuidado infinito, plantó sus cien bellotas. Después del almuerzo, volvió a escoger más bellotas. Supongo que debo de haber insistido mucho con mis preguntas, porque me contestó. Durante tres años había plantado árboles en esa región desolada. Había plantado cien mil. De éstos, veinte mil habían brotado. De estos veinte mil, contaba aún con perder la mitad, por culpa de los roedores o de todo lo que es imprevisible en los designios de la naturaleza. Quedaban diez mil robles que crecerían en ese paraje donde antes no había nada. Entonces me pregunté su edad. Tenía visiblemente más de cincuenta años. Cincuenta y cinco, me dijo. Se llamaba Elezéard Bouffierd. Había tenido una granja en las planicies. Había sido su vida. Había perdido a su único hijo, luego a su mujer. Se había retirado a la soledad, se contentaba con vivir tranquilo, con sus ovejas y su perro. Opinaba que esa tierra se moría por falta de árboles. Agregó que, no teniendo ocupaciones importantes, se había propuesto remediar este estado de las cosas. Yo era joven y sólo pensaba en el futuro, y en lo que me afectaba a mí y mi búsqueda de felicidad. Le dije que, en treinta años, esos diez mil robles serían magníficos. Me respondió simplemente que, si Dios le daba vida, en treinta años plantaría tantos otros que los diez mil serían como una gota de agua en el mar. Además estaba estudiando la reproducción de las hayas y tenía junto a su casa un vivero de hayucos. Eran muy hermosos. Había pensado igualmente en los abedules para lugares donde, me dijo, había algo de humedad a pocos metros de la superficie. Al día siguiente nos separamos.

Al año siguiente vino la Primera Guerra Mundial, en la que me vi envuelto durante cinco años. Un soldado de infantería apenas puede reflexionar sobre los árboles. Tras la desmovilización me encontré en posesión de una pequeña prima, y con un gran deseo de aire puro. Este era mi único pensamiento cuando retomé el camino de las tierras desérticas. La región no había cambiado. No obstante, más allá del pueblo muerto, divisé en la lontananza una especie de bruma grisácea que recubría las colinas como un tapiz. El pastor que plantaba árboles había ocupado mi mente desde el día anterior. "Diez mil árboles, pensé, precisan mucho espacio". Había visto morir a tanta gente durante cinco años que ra fácil imaginar también la muerte de Elezéard Bouffier, en especial cuando, a los veinte, uno considera a los hombres de cincuenta como viejos sin nada que hacer en la vida más que morirse. No había muerto. Había cambiado de oficio. No tenía más que cuatro ovejas pero, en cambio, un centenar de colmenas. Había dejado las ovejas porque ponían en peligro sus plantaciones de árboles. La guerra no le estorbó. Había continuado plantando.

Los robles de 1910 tenían diez años y eran más altos que nosotros dos. El espectáculo era impresionante. Yo no tenía palabras y, como él no hablaba, nos pasamos todo el día en silencio mientras paseábamos por su bosque. Tenía tres secciones, once kilómetros de longitud y tres en la parte más ancha. Cuando recordé que todo había salido de las manos y el alma de ese hombre, sin ayuda mecánica, me pareció que los hombres pueden ser tan eficaces como Dios en otras tareas que no sean la destrucción. Él había seguido su plan, y las hayas que me llegaban al hombro, expandiéndose hasta donde alcanzaba la vista, lo testimoniaban. Los robles eran tupidos y había pasado la época en que estaban a merced de los roedores; la Providencia hubiera necesitado un ciclón para destruir esta obra humana. Me mostró bosquecillos de abedules que tenían cinco años, es decir de 1915, cuando yo combatía en Verdún. Los situó en las hondonadas donde suponía, con razón, que había humedad a flor de tierra. Eran delicados como niños, tiernos pero firmes y seguros. La creación parecía haber actuado en una secuencia natural. El no se preocupaba, él proseguía obstinadamente su simple tarea. Al regresar al pueblo, vi correr agua por arroyos que habían estado secos desde que el hombre tenía memoria. Era el efecto más impresionante un ciclo natural de creación que yo había visto. Esos arroyos secos habían llevado agua hacía mucho, mucho tiempo. Algunos de los tristes pueblos de los que he hablado al principio estaban construidos sobre villas romanas; los arqueólogos habían excavado y encontrado anzuelos, mientras que en el siglo XX, se necesitaban cisternas para tener sólo un poco de agua. El viento había dispersado semillas. Al mismo tiempo que el agua reaparecía, reaparecían los sauces, los mimbres, los prados, los jardines, las flores y una razón de vivir.

Pero la transformación era tan gradual que se daba por sentado. Desde luego, los cazadores que escalaban esas soledades persiguiendo liebres o jabalíes habían constatado el aumento de los arbolitos, pero lo habían atribuido a un capricho de la naturaleza. Es por ello que nadie había tocado la obra del pastor. Si hubieran sospechado que era obra humana, hubieran interferido. ¿Pero quién habría siquiera pensado en él? ¿Quién en los pueblos o las autoridades podría imaginar una generosidad tan constante y magnífica? Cada año a partir de 1920 hice una visita a Elezéard Bouffier. Nunca le vi flaquear ni dudar. Y Dios sabe que a menudo parecía que el mismo cielo estaba contra él. Nunca intenté imaginar sus frustraciones, pero alcanzar un objetivo así es necesario superar muchos obstáculos. Para obtener la victoria de esa pasión, debe haber luchado y conquistado la desesperación. Hay que recordar que este hombre excepcional trabajaba en soledad total; tan total que, hacia el fin de su vida, había perdido la costumbre de hablar. O quizás no veía la necesidad de hacerlo.

En 1933 recibió la visita de un guardabosques asombrado. Le notificó que había orden de no hacer fuegos que pudieran poner en peligro el crecimiento de este bosque natural. Era la primera vez, dijo aquel hombre ingenuamente, que veía que un bosque crecía solo. En 1935 una delegación de autoridades vino a examinar el "bosque natural". Había un importante funcionario de Aguas y Bosques, un diputado y algunos técnicos. Se habló mucho. Decidieron que había que hacer algo. Por suerte no se hizo nada, excepto la única cosa útil: poner el bosque bajo la protección del Estado y prohibir las quemas de los carboneros. Era imposible no admirar la belleza de los jóvenes árboles. Ejercieron todo su encanto sobre el diputado. Un oficial forestal de la delegación era mi amigo y le expliqué el misterio. La semana siguiente salimos en busca de Elezéard Bouffier. Trabajaba duro a veinte kilómetros del lugar de la inspección. Yo tenía razón sobre el oficial forestal. Conocía el valor de las cosas. Ofrecí huevos que había traído como presente. Compartimos la comida y pasamos horas en contemplación muda del paisaje. Por donde habíamos venido había árboles cuatro veces tan altos como nosotros. Yo recordaba el aspecto en 1913, desolado... El trabajo apacible y regular, el vigoroso aire de la montaña, la frugalidad, y sobre todo, la serenidad del alma, habían dado a este viejo una salud casi solemne. Era un atleta de Dios. Me pregunté cuántas hectáreas más cubriría aún de árboles. Antes de partir mi amigo hizo una sugerencia sobre especies apropiadas para el terreno. No insistió. "Por una buena razón -me dijo más tarde-, porque este hombre sabe más que yo". Debió seguir pensándolo, porque al cabo de una hora de camino agregó: "Él sabe más que nadie en el mundo. ¡Ha encontrado una maravillosa forma de ser feliz!" Gracias a este oficial no sólo el bosque, sino también la felicidad de Elezéard Bouffier fueron protegidos. El único peligro fue en la Segunda Guerra Mundial. Los automóviles andaban con generadores que quemaban madera, y nunca había suficiente. Se efectuaron talas de los robles de 1910, pero la región estaba mal comunicada y la empresa no resultó rentable. Fue abandonada. El pastor no se enteró. Estaba a treinta kilómetros, continuando apaciblemente su tarea, ignorando la guerra del 39 como había ignorado la del 14.

Vi a Elezéard Bouffier por última vez en junio de1945. Tenía ochenta y siete años. Retomé la ruta de la región estéril; pero ahora, a pesar de los estragos de la guerra, había un autobús entre el valle de Durancey la montaña. Atribuí a este transporte relativamente rápido el no reconocer los lugares de mis primeros viajes. Necesité ver el nombre de un pueblo para darme cuenta de que estaba en la región antaño arruinada y desolada. El autobús me dejó en Vergons. En 1913, este poblado de diez o doce casas tenía tres habitantes. Eran criaturas salvajes que vivían de poner trampas para animales. Eran gentes sin esperanza. Todo era distinto, incluso el aire. En lugar del antiguo viento seco y áspero, soplaba una brisa suave cargada de aromas. Un ruido semejante al agua llegaba de las montañas. Era el viento a través del bosque. Pero, aun más sorprendente, escuché otro sonido de agua. Vi que habían construido una fuente, y que el agua fluía abundante, y que alguien había plantado junto a ella un tilo, un símbolo perfecto de renacimiento. Vergons mostraba evidencias de ese trabajo que sólo la esperanza inspira. La esperanza había vuelto. Habían despejado las ruinas y derribado las paredes derruidas. Las nuevas casas, con su revoque aún fresco, estaban rodeadas de jardines donde se mezclaban legumbres y flores, coles y rosales, puerros y dragones, apios y anémonas. Era ahora un lugar donde uno querría vivir. Continué a pie. La guerra estaba demasiado reciente para la expansión total de la vida, pero Lázaro había salido de la tumba. En las laderas bajas vi pequeños campos de cebada y centeno; en lo profundo de los valles verdeaban algunas praderas. Sólo ocho años nos separaba de esta época en que todo el país resplandecía de salud y prosperidad. Donde vi ruinas en 1913 se elevaban ahora granjas limpias, bien enlucidas, pruebas de una vida feliz y confortable. Los viejos cauces, alimentados por las lluvias y las nieves que retenían los bosques, volvían a correr. Cada granja tenía su fuente, que desbordaba sobre los tapices de menta silvestre. Los pueblos fueron reconstruidos poco a poco. La gentes había venido a establecerse de las planicies, donde la tierra era cara, trayendo juventud, vida y el espíritu de aventura. Uno encontraba en los caminos hombres y mujeres sanos, niños y niñas riendo que disfrutaban las fiestas campesinas. Contando la antigua población, muy cambiada desde que vivían mejor, y los recién llegados, más de diez mil personas debían su felicidada Elezéard Bouffier.

Cuando pienso que un hombre, un cuerpo y un espíritu, se bastó para hacer del desierto una tierra de Canaán, me convenzo de que, a pesar de todo, el destino del hombre puede ser maravilloso. Pero cuando considero la determinación apasionada, la infalible generosidad de espíritu que hizo falta para lograr este resultado, me lleno de admiración por ese viejo inculto que fue capaz de completar una tarea digna de un Dios. Elzéard Bouffier murió apaciblemente en Banon en 1947.

El hombre que plantaba árboles. Jean Giano.

Basta de cobardes ...

domingo, 8 de abril de 2007

Receta para un bosque ...

Un bosque no es solamente un grupo de árboles. Son muchos los elementos que se relacionan en el ecosistema, y si queremos comprender la importancia de cada uno de ellos, podemos realizar esta actividad para la que tan sólo necesitamos lápiz, papel y un poco de ingenio.

En la primera parte, se pedirá a los participantes que formen un círculo e imaginen que en el centro tienen una gran olla en la que "cocinarán" sus bosques. Individualmente o en pequeños grupos tendrán que inventarse y escribir una receta para prepararlo, en la que han de aparecer, además de los ingredientes necesarios y sus cantidades, una descripción lo más minuciosa posible de la elaboración. Los "cocineros" tendrán entre diez y quince minutos para elaborar sus recetas.

Una vez concluido el tiempo, el grupo discutirá acerca de la capacidad de los bosques creados para automantenerse. ¿Han sido incluidos componentes tan importantes como el suelo, el clima, el agua o el sol? ¿Se han olvidado de los hongos? ¿Y de los insectos? El moderador debe ser quien explique la importancia de cada elemento en la cadena alimenticia, de los diferentes factores climáticos como el viento en la propagación de las semillas, de la energía solar, del agua, etc. Es muy probable que nadie haya incluido en su lista de ingredientes al ser humano. La presencia del hombre en un ecosistema no siempre significa la destrucción del mismo. Es posible vivir en armonía con la naturaleza como lo demuestran los muchos años que hemos utilizado los bosques de Doñana como recurso para nuestra supervivencia. Actividades y usos tradicionales como el carboneo, la recogida de la piña, la apicultura, etc., han sido y siguen siendo, además de compatibles, beneficiosas para el medio ambiente.

Naturalmente, aconsejamos realizar esta actividad en cualquiera de los muchos y diferentes bosques que existen en Doñana. Estamos seguros de que pasareis un rato agradable y que llegareis a la misma conclusión con la que empezábamos este relato: Un bosque no es solamente un grupo de árboles.

Paz ...

sábado, 7 de abril de 2007

Pido cama ...

Las plantas sienten ...

Puede que no sirva de nada hablar a las plantas, pero ellas saben cuando alguien se preocupa por ellas. Existe algún tipo de comunicación mental. El hecho de que no hablen no significa que no exista ninguna comunicación.

Mi padre. William Wharton.

viernes, 6 de abril de 2007

Estornino negro ...

10-04-1.986
En el mismo sitio del año pasado, en la caseta de la luz, una pareja de Estorninos negros ha hecho un nido y ya han puesto 1 huevo. Voy a intentar hacer un seguimiento de todo el proceso.

11-04-1.986
Miro en el nido y está la hembra dentro, al ratito vuelvo a mirar y ya se ha ido. Veo que tiene 2 huevos.

13-04-1.986
Observo el nido para ver si en estos dos días han puesto más huevos. Descubro que tiene 4 huevos. Parece ser que ponen los huevos con un intervalo de un día. La guía que he consultado dice que normalmente ponen 4 huevos, que són incubados de 12 a 13 días. Esto quiere decir que el primer polluelo debería nacer el 22 ó 23 de abril.

17-04 1.986
Me acerco al nido y hay 5 huevos. El último, estoy casi seguro que fue puesto el día 14. Han puesto un huevo más de lo esperado.

20-04-1.986
Miro el nido y veo que solo hay 2 huevos. Hay restos de 1 ó 2 huevos en el suelo. Mi madre me informa que ayer la gata había matado un Estornino. Espero hasta que se hace de noche y la hembra no regresa al nido. Parece ser que lo han abandonado.

08-05-1.986
Reviso el estado del nido abandonado y para mi asombro descubro que de nuevo hay 5 huevos. Creo que tienen 8 ó 9 días, ya que tienen bastantes pintitas negras de suciedad y no están demasiado azules.

16-05-1.986
Han nacido 3 pollitos que todavía tienen los ojos cerrados. Todavía quedan 2 huevos sin eclosionar, que espero lo hagan entre hoy y mañana. Todavía son muy pequeños para ser anillados.

18-05-1.986
Los 3 pollitos que nacieron hace 2 días siguen con los ojos cerrados, pero ya empiezan a abrirlos. Al ver que no han eclosionado los otros 2 huevos decido cogerlos y moverlos suavemente para intentar detectar que ha pasado. Suenan como si tuviesen dentro una piedra cada uno.

25-05-1.986
Siguen los 2 huevos sin eclosionar y decido retirarlos del nido, ya que los pollitos empiezan a crecer y se les hace pequeño. Anillo los 3 pollitos y me alejo.

La Rocina. Apuntes del Cuaderno de Campo.

La ruta natural ...

jueves, 5 de abril de 2007

Loving it ...

Educación ambiental ...

La Educación Ambiental es una herramienta de comunicación que nos permite entregar un mensaje utilizando las metodologías que cada situación particular precise, dirigidas a unos destinatarios de los que se pretende sientan, aprecien, valoren y actúen positivamente por y para un entorno determinado y por añadidura, por y para el Medio Ambiente en general.

Mantis religiosa ...

¡Qué felicidad, si pudiese convertirme, por ejemplo, en una de esas mantis flor, enamoradas de su propia belleza! Tal vez sea ese mi insecto favorito. ¿Sabe usted cómo es? No existe, en este mundo, nada más hermoso. La parte inferior de su cuerpo se asemeja a un ramo de hojas muertas, entre las que se yergue, en la cima de un largo rabillo, el milagro de un pétalo púrpura, azul, violeta y rosado. Incluso sus patas anteriores, que son las que se aferran a su presa, presentan una larga dilatación membranosa que bien podría pasar por una orquídea. ¿Puede imaginar tanta belleza?

El castillo de la carta cifrada. Javier Tomeo.

miércoles, 4 de abril de 2007

3ª ronda en la Copa Hattrick ...

Histórico partido el disputado hoy por Arenas de Doñana. Por primera vez en la historia del club el equipo ha sido capaz de superar la segunda ronda de Copa. Con una primera parte de calidad asombrosa y con un último minuto del segundo tiempo de infarto, los visitantes se impusieron a un duro rival por un contundente 0-6. Lo más negativo del encuentro lo puso la lesión del veterano defensa central Anthony Mioch, de 30 años de edad y que según los médicos podría perderse los 2 próximos partidos de liga.

Al finalizar el encuentro el entrenador ha vuelto a sacar su carácter y ya ha avisado a la afición: "La tercera ronda de Copa es inalcanzable. Que los aficionados piensen que su equipo va a perder los 2 próximos partidos oficiales y se hagan a la idea cuanto antes. Que luego no vengan llorando porque pensaban que era posible la victoria." De la polémica entre su persona y la directiva a declinado hacer declaraciones y a las preguntas de un periodista ha comentado: "Eso son temas del pasado, así que a otra cosa mariposa."

Todo el mundo sabe de la gran dificultad que tiene un equipo modesto de superar la tercera ronda de copa, pero de ahí a dar por perdido el encuentro va un mundo. No sabemos como reaccionarán los aficionados a las declaraciones de su técnico, pero mucho nos tememos que en el próximo partido habrá sectores del público que pidan su cese inmediato.

Propuesta de matrimonio ...

Sospechosos ...

Actividad privada ...

El final de un día de campo es un buen momento para realizar esta actividad, en la que se pretende que los participantes tengan un contacto personal e individual con los elementos del medio natural. Aconsejamos llevar: vendas para los ojos, que les ayudarán a concentrarse, y un cuaderno para escribir las sensaciones que perciban.

Se pide a todos que, en solitario, se alejen y se internen en el bosque. No se les comenta cuánto tiempo han de permanecer solos en la naturaleza, pero si que cuando concluya el mismo serán avisados mediante un silbido, por lo que no conviene que se distancien demasiado. Han de encontrar un lugar desde donde no tengan contacto con ninguno de sus compañeros y sentarse cómodamente en el suelo. Cuando se hayan familiarizado visualmente con la zona elegida, deberán colocarse la venda en los ojos y permanecer con ella unos 5 min. De esta forma, se favorece la apreciación de los sonidos y se experimenta mayor número de sensaciones. Una vez sin venda, escribirán todo aquello que estén sintiendo en esos momentos y seguirán disfrutando de la tranquilidad del bosque, hasta ser avisados.

Al transcurrir el tiempo, no más de 20 min., el moderador silbará para que vuelvan y cuando estén todos reunidos se iniciará una charla sobre la experiencia vivida. Saldrán a la luz muchas y variadas sensaciones, algunas de ellas incluso serán contradictorias (alegría, tristeza, soledad, compañía), con lo que podrán comprobar como cada individuo tiene su forma particular de comunicarse con el medio natural y siente de una forma especial el entorno, con diferentes intensidades y matices. Desde este punto de vista, existen tantas "Doñanas" como personas diferentes se acercan a ella.

A continuación, algunos párrafos que escribieron durante la realización de esta actividad en la Comarca de Doñana, jóvenes de varios Centros de enseñanza de Madrid y cuyas edades oscilaban entre los 15 y 17 años:

MARTA: "El viento sopla con poca fuerza pues no consigue llevarse las nubes, pero siento frío, ese frío que acompaña siempre a la soledad. La luz que me envuelve constituye mi soledad, pero si me pongo la venda en los ojos, me creo la sombra de este paisaje y dejo de sentirme sola."

ALBERTO: "Todo a mí alrededor es verde. Por un momento incluso me veo a mí mismo de color verde. ¿Será que empiezo a ser parte del bosque, que poco a poco soy absorbido por su alma verde? No tengo miedo, siento curiosidad y me dejo llevar..."

CRISTINA: "Lo intento y no lo consigo. Soy una extraña en un lugar maravilloso y cualquier impulso por mi parte de sentirme dentro de semejante paisaje, hace que éste deje de agradarme."

martes, 3 de abril de 2007

La belleza es personal ...

La belleza de una flor está en función de una serie de circunstancias personales. Ni siquiera la rosa, a la que podríamos considerar como reina indiscutible de las flores, resulta igualmente bella a todo el mundo.

El cazador de leones. Javier Tomeo.

Say it's possible ...

lunes, 2 de abril de 2007

Así de simple ...

Solo ...

El hombre entró encorvado en el portal de su casa. Subió las escaleras con pasos jadeantes. La madera crujió largamente tras sus pisadas. Buscó unos segundos, con torpeza, en los bolsillos de su pantalón, hasta encontrar una llave grande. Abrió la puerta empujándola con el hombro, y al entrar, arrojó al suelo, con indiferencia, su sombrero arrugado.
Con las manos en los bolsillos de su chaqueta, contempló, unos instantes, la gotera del techo. En el suelo había un charco de agua. Al hombre no le molestaba el agua; le molestaba el ruido monótono al caer. Por eso recogió el sombrero, colocándolo boca arriba, bajo la gotera. Satisfecho, se tumbó en la cama.
La cama era de tablas desiguales, con colchón de panojas, con una manta roída y sucia. La panoja se quejó al echarse el hombre, que se quedó quieto, con los ojos abiertos, como para no molestarla.
Con el hombre, con la cama, con la gotera, en la habitación, estaban una mesa, una silla, cien libros revueltos en un rincón, una foto de una mujer y sobre ellos, una bombilla colgando del techo.

El hombre dijo: -¡Hola!
Y todas las cosas contestaron al unísono: -¡Hola!
Quedaron de nuevo en silencio; el hombre con los ojos abiertos y fijos en la bombilla; hasta que la fotografía de la mujer, con voz nerviosa, habló: -¿Encontraste algo?
Y el hombre contestó: -No.
Y se puso a pensar en sus caminatas por las calles, en sus súplicas con el sombrero arrugado entre las manos, en las peticiones de informes, en las negativas con lástima y en las negativas con desprecio.
Habló la mesa: -Mañana, quizás.
El hombre no contestó, pero cerró los ojos y todas las cosas se callaron, oyéndose sólo el golpe seco del agua contra el sombrero.
Y así pasaron muchos minutos.

Por fin, el hombre abrió los ojos y se incorporó en la cama. Le dijo a la silla: -¿Puedo sentarme?
Y la silla dijo: -¡Claro que puedes!
El hombre buscó una cuartilla de papel entre los libros. Una vez encontrada se sentó sacando un bolígrafo del bolsillo superior de su chaqueta.
La fotografía de la mujer preguntó: -¿Vas a escribir?
Y el hombre contestó: -Voy a intentar escribir.

Y se quedó quieto, mirando la hoja blanca de papel. Todas las cosas guardaban silencio, esperando que le hombre comenzara a escribir. Pasó el tiempo lentamente, sin que ningún reloj lo midiera, y por fin la mano del hombre se movió y en el papel aparecieron cuatro letras, que decían: "SOLO". Y la mano del hombre se detuvo.

La mesa y la silla se estremecieron, crujió la panoja del colchón y los libros se incorporaron unos sobre otros para ver lo que el hombre había escrito.
La bombilla preguntó: -¿Se trata de un cuento?
-Sí. Contestó el hombre.
-¿Y de qué trata? Preguntó un libro con el lomo de color naranja.
- De nada. En realidad todo el cuento está aquí, en una sola palabra. Es un cuento de soledad, y hasta el título debe estar en soledad. Esta es el título, y el cuento todo: "SOLO".
-Pero ese cuento no te lo publicarán en ningún sitio. Se quejó la mesa.
-No lo he escrito para eso.
-Entonces, ¿para qué? Quiso saber la fotografía.
-Para que tu y yo lo sepamos. Para leerlo cada noche antes de acostarnos. Para saber que es nuestro, para soñar con él. No es un cuento que sirva para comprar pan. Es un cuento que sirve para tener conciencia de la vida. Probad vosotros a llenarlo de palabras; acabaríais borrándolas todas para quedaros, de nuevo, con el título. Es un cuento que está bien así, y basta.
Callaron las cosas y cada una se leyó para sí el cuento muchas veces.
Nadie más habló aquella noche, y el hombre se acostó, tapándose a medias con la manta. Ni las panojas del colchón crujieron.

Al alba, con el sol, se levantó el hombre, y tampoco las cosas hablaron. El hombre sintió deseos de dar los buenos días, pero el orgullo dejó que su boca permaneciera cerrada. Y salió de la casa sin despedirse.
Y cuando la puerta se hubo cerrado tras él, todas las cosas gritaron a la vez. Varios libros corrieron subiéndose a la mesa y quedaron en silencio unos instantes ante el cuento escrito por el hombre, pero muy pronto volvieron a moverse.
Fue un libro muy viejo quien borró las cuatro palabras. Y fue un libro lleno de apuntes quien escribió: "TODOS". Una vez hecho esto, los libros volvieron a su sitio, y todas las cosas esperaron el regreso del hombre.

Y el hombre entró encorvado en el portal de su casa y subió las escaleras con pasos jadeantes. Y buscó unos segundos con torpeza en los bolsillos de su pantalón hasta encontrar la llave grande, y abrió la puerta empujándola con el hombro y, al entrar, arrojó al suelo, con indiferencia, su sombrero arrugado.
Y dijo: -Buenas tardes.
Y nada respondió.
El hombre se acercó a la mesa, vio la cuartilla, y la cogió entre sus manos. Y no pudo leer lo que había escrito la tarde anterior.
Aún preguntó: -¿Quién ha sido?
Y dicho esto cayó de rodillas al suelo, y se puso a llorar, abrazado a la silla y a la mesa al mismo tiempo.
Durante toda la noche el hombre estuvo escribiendo, debajo de "TODOS", aquello que el habla con sus cosas.

Anónimo. Al menos yo no sé quién lo escribió.

domingo, 1 de abril de 2007

Mañana es la eternidad ...

Llegan mañana.
Mierda, si lo estuviese diciendo ayer llegarían hoy, pero lo estoy diciendo hoy, así que llegarán mañana. Por otro lado, si lo dijese mañana llegarían pasado mañana, pero afortunadamente lo estoy diciendo hoy, así que llegan mañana.
Yo, deseando que lleguen.

Legolize marihuana ...

No al sexismo ...