
-¡Je, je! ¡Tiene usted razón!, exclamé. ¡Ésa es una buena pregunta! ¿Por qué quiere usted viajar a oscuras? Ya ve usted lo que son las cosas: somos los dos únicos viajeros en todo el tren y usted, sin embargo, prefiere no verme, o verme en silueta, que para el caso es lo mismo. ¿No le parece gracioso?
Dagoberto dio un respingo y durante un buen rato se mantuvo en silencio. Luego dijo que viajar a oscuras le parecía más relajante y que un amigo suyo, poeta como él, otro poeta maldito, puntualizó, decía que donde reina la oscuridad palpita una indefinible grandeza.
Diálogo en re mayor. Javier Tomeo.
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